Entrevista con Eugenio Coseriu 1

Interview with Eugenio Coseriu



R.P. = Rodolfo Porrini; E.C. = Eugenio Coseriu; L.R. = Laura Reali; V.M. = Vania Markarian.


R.P.: Bueno, por lo que sabemos usted vino en 1951 a Montevideo, año en que aparentemente asumió la dirección del Departamento de Lingüística de la Facultad de Humanidades.

E.C.: Sí.

R.P.: ¿Qué motivaciones lo trajeron a nuestro país? ¿Ya venía con perspectivas profesionales o tenía contactos previos?

E.C.: ¿Pero y por qué les interesa eso para la Historia de la Facultad?

R.P.: Esto para la Historia de la Facultad en el marco un poco de... Las próximas preguntas tienen que ver con qué se encontró, la Lingüística en nuestra Facultad, si había algún antecedente y...

E.C.: No, no había nada. Yo vine porque me había casado con una uruguaya y entonces vino ella antes y después vine yo, precisamente con la idea de trabajar en la Facultad de Humanidades.

R.P.: ¿Y en ese momento en Humanidades no había casi nada, digamos, de Lingüística?

Rodolfo Porrini / Laura Reali / Vania Markarian, Entrevista con Eugenio Coseriu - 418 -

E.C.: Lingüística no había todavía, se estaba haciendo una especie de plan de estudios, en este momento y precisamente se propuso, entre otras cosas, esta cátedra, o este curso (porque entonces no eran cátedras) de Lingüística General e Indoeuropea, y yo me presenté, entonces... Yo ya había participado en toda la discusión sobre la reforma, porque primero había dado un cursillo en la Facultad, antes todavía, mientras se estaban haciendo los llamados a aspiraciones y precisamente se estaba discutiendo la reforma del Plan de Estudios o la estructuración del Plan de Estudios porque todavía no estaba como tal. Y el mismo año se había fundado el Instituto de Profesores, me llamaron también ahí y entonces empecé ahí con el Latín, Introducción a la Lingüística, en dos cursos, y en la Facultad con la Lingüística General e Indoeuropea y con la dirección del Departamento de Lingüística. Entonces eran dos departamentos en un Instituto. Se llamaba Instituto de Filología y tenía dos departamentos, uno de Literatura Iberoamericana y el otro de Lingüística.

R.P.: ¿Y ese momento, digamos, en que se crea (porque se crea a partir de que usted llega) el Departamento de Lingüística, con qué elementos humanos contaba?

E.C.: Pues no contaba con nada, no había ni elementos humanos ni libros, había solo estas tres habitaciones vacías y nada más para los..., después la dividimos nosotros con una especie de tabique y había una al lado que después, más tarde, también pasó al Instituto de Filología, que estaba en frente. No sé si recuerdan en Lindolfo Cuestas y Cerrito como era esto...

R.P.: Sí, pero no lo llegamos a conocer.

E.C.: ...esto, creo que, en el segundo piso, pues en esta esquina así, pues se entraba así y había, aquí, en estas dos habitaciones que se habían hecho, se habían dividido así, por una pared y aquí estaban los despachos nuestros, dos escritorios y aquí…la biblioteca. Después cuando se nos dio también la..., porque aquí había un pasillo así, aquí había un salón de clase. Y en este salón de clase pues este se nos dio también a nosotros pero casi ya hacia el final de varios años. Durante muchos años estuvimos aquí, Llambías de Azevedo y yo, Alfonso Llambías de Azevedo, no Juan, que era de Iberoamericana y yo de Lingüística, con dos escritorios aquí y la biblioteca de este otro lado. Después, en cambio, pasamos de esto al aula también y entonces tenía también el escritorio y la biblioteca en el aula. Se sacaron las sillas y se pusieron ahí las bibliotecas. Habían quedado, entonces, estos dos despachos y tuvimos una secretaria desde el comienzo para los dos Departamentos.

R.P.: Lo que pasa es que estaba usted y había otra persona también ¿no?, en el Departamento de Lingüística, que habían contratado, digamos.

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E.C.: Sí. Pero no, contrataron sí una secretaria que sí, se llamó a aspiraciones y se presentaron varios y tuvimos esa secretaria para los dos Departamentos.

R.P.: ¿Y usted qué expectativas tenía?, porque la verdad que le habían dado muy poco, o tenía muy pocos medios la Facultad. ¿Qué expectativas tenía, ya que la tradición científica lingüística en nuestro país prácticamente era inexistente? Como que era un gran desafío para usted.

E.C.: Sí, era más o menos inexistente, pero me... Yo pregunté al llegar...dónde estaban los libros y no los había todavía, revistas todavía no había y había sólo muy pocos libros de lingüística en la Biblioteca de la Facultad. Y entonces precisamente lo primero que se hizo fue hacer un recuento, por lo menos, y un catálogo de los libros de lingüística que se encontraban en Montevideo. El fichero todavía está en el actual Instituto de Lingüística. Porque no se podía trabajar... no había libros. Había muy pocos en la Facultad, casi nada y comprados así, casi por casualidad, lo que se había encontrado por aquí, por las librerías. Entonces hicimos así, en seguida, con una serie de colaboradores de Facultad, estudiantes sobre todo, hicimos este catálogo de los libros de lingüística que se encontraban en otras bibliotecas, para tener un fichero y para poder saber, si se recomendaba un libro para algo, donde se podía encontrar, en las bibliotecas públicas y en las privadas. Así que se hizo lo de la Biblioteca Nacional, de otras bibliotecas también de algún liceo que tenía también, alguna escuela de estas privadas y también personas particulares, que fuimos a verlos. Por ejemplo, había un abogado que se llamaba Gómez Haedo y alguien nos dijo que tenía muchos libros de lingüística. Entonces fuimos a verlo y le dijimos: “nosotros estamos estructurando el Departamento de Lingüística y no tenemos libros suficientes, no lo vamos a molestar, sólo en caso de absoluta necesidad, pero quisiéramos saber qué es lo que tiene, qué se encuentra en Montevideo”. Y él, muy contento, nos dijo: “Sí, sí”, y nos permitió hacer el catálogo también. Se hizo entonces un fichero de todos esos libros y en cada ficha se ponía en qué biblioteca se encontraba con la sigla, para que se pudiera, después, acudir a esa biblioteca. Y tuvimos alguna sorpresa bastante interesante, por ejemplo, muchísimos libros de lingüística se encontraban en la biblioteca de una Asociación para la Protección de Choferes.

R.P.: ¿En el Centro de Protección de Choferes?...

E.C.: Sí, Centro de Protección de Choferes...

R.P.: ...que está acá en Soriano, no sé en ese momento...

E.C.: Bueno, no recuerdo dónde estaba...

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R.P.: Tenía una biblioteca muy importante....

E.C.: ...pero tenía una biblioteca buena y se ve que algún bibliotecario que había comprado, justo, libros de lingüística, entre otras cosas, y se encontraba muchísimo ahí. Yo entonces también llevé mi propia biblioteca de lingüística a la Facultad y estuvo ahí durante todo el tiempo, hasta mi salida. Cuando llegamos no se recibía nada, no había revistas, no había nada, y al salir yo de Montevideo ya se recibían por canje como setenta revistas.

L.R.: Y los docentes que se incorporaron posteriormente, cuando comenzó la labor del Instituto, desde que, si usted dice que había...

E.C.: Nada, nada, nada, no.

L.R.: ¿Se formaron allí mismo? ¿Cómo fue el proceso?

E.C.: No hubo docentes, no hubo.

L.R.: Pero posteriormente había cursos que se daban a partir del Departamento, tengo entendido.

E.C.: No, se daba nada...

L.R.: ¿Y el profesor Rona y...?

E.C.: Nada, no era profesor ninguno de ellos...

R.P.: ¿Eran honorarios, colaboradores...?

L.R.: ¿Honorarios todos?

E.C.: ...ninguno de ellos, todos colaboradores honorarios, así que se hizo eso, se hizo con el fichero, con algunos colaboradores honorarios, como estudiantes, uno era Héctor Solari… y el otro Víctor Cayota.

L.R.: Pero alguna formación tenían que tener esas personas que se incorporaron, o tienen que haberse formado...

E.C.: Tenían interés lingüístico, pero no tenían formación. Habían leído cosas, así, tenía alguna... Y docentes nosotros no tuvimos hasta el final. Toda esa estructura que tienen ahora es la reciente, o sea, con el grado uno, grado dos, etcétera. Nosotros no tuvimos ni Ayudante ni otro grado, absolutamente nada, hasta el final no hubo... Así que se hizo también en seguida, en el comienzo, un Círculo lingüístico de Montevideo, que también entonces teníamos ahí, creo

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E.C.: que una vez..., no, dos veces por mes creo que nos reuníamos y se presentaban comunicaciones, trabajos de...

R.P.: Eso era parte de la Facultad, era un Centro como privado, digamos...

E.C.: Sí, pero en el Departamento...

R.P.: Ah, en el Departamento.

E.C.: Se hizo un Círculo Lingüístico de Montevideo para discutir trabajos. Entonces se mandó una carta circular a las personas que parecía que podían interesar, también varias personas de la Facultad, los profesores de latín, de griego que estaban en la Facultad fueron invitados. Después fue invitado el Agregado Cultural de Italia que… también conocía lenguas, se ocupaba un poco de lingüística, se llamaba Julio Ricci. Después profesores del Instituto de Profesores, como Piccardo, por ejemplo y, después, otra gente así, de la ciudad, al profesor Giovanni Meo Zilio también del Instituto de Profesores, de italiano, y Zannier [Guido], también, fueron invitados para la constitución de este círculo. Después Olaf Blixen, que era entonces empleado de correos. Después, más tarde, pero como estudiante, se incorporó Rona [Pedro], que era empleado de la ONDA, una empresa de buses. Y casi desde el comienzo se había incorporado Washington Vásquez, que después fue, más tarde, a Estados Unidos, que había estudiado en el Brasil y en Inglaterra, fonética. Entonces se empezó enseguida a trabajar con esta gente. Se publicaron varias cosas y con estas publicaciones se empezó a establecer canje. Así que empezaron a llegar revistas, etcétera.

R.P.: Así que tuvo un impacto, la creación del Departamento, importante, empezó a tener, digamos... gente que empezó a...

E.C.: Claro. No en el sentido de la estructuración de una comunidad de docentes porque esto no existió hasta el final y este fue, incluso, el gran problema de todos porque nadie ganaba nada en esto, así que era todo honorario y tampoco había otras clases... Así, si se organizaba algo, se organizaba libremente... Por ejemplo, Vásquez organizó una cosa de sociolingüística con dos profesores de otras facultades…, nosotros organizamos una cosa con un médico de foniatría y recibimos ahí, sobre todo, niños con defectos de pronunciación, etcétera. Él como foniatra y yo como lingüista los examinábamos y veíamos qué se puede hacer, pero todo esto honorario y gratis.

R.P.: Y en forma paralela, también, con la gente del Instituto de Profesores.

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E.C.: No, el Instituto de Profesores por separado. Ahí se trataba de dar las clases de acuerdo con el otro programa. Esta gente simplemente participaba en el trabajo del círculo o eran como colaboradores míos privados, es decir sobre la base de la amistad... ¿Y quién más? Ah, sí, después también se incorporó casi desde el comienzo también así como colaborador un viejo italiano lingüista, Benigno Ferrario, del cual también publicamos algo. Se ocupaba de lenguas indígenas él. Y después conocimos por casualidad a Altuchov [Nicolaj]. Bueno, me enteré de que sabía sánscrito y que él había estudiado sánscrito...

R.P.: ¿De qué país era él?

E.C.: Era de Polonia, Nicolaj Altuchov. Entonces, claro, se hizo lo posible para traerlo a la Facultad también y en cierto momento se creó un curso de sánscrito y se lo dieron a él. Así que esto fue lo único que...

R.P.: Que se creó, digamos...

E.C.: Que se creó, sí, pero no como curso del Departamento sino, dentro de este currículo muy amplio que teníamos en la Facultad de Humanidades, se creó un curso de sánscrito.

R.P.: ¿Eran cursos?

E.C.: Sí, él dio el curso de sánscrito y también daba un curso de ruso, pero el de ruso era facultativo, voluntario y le pagaban el de sánscrito.

R.P.: Un poco la Facultad de Humanidades y Ciencias se creó con el espíritu de promover la investigación, algo un poco separado con crear profesionales. ¿Usted compartía esa orientación, le parecía que era adecuada a la época?

E.C.: No, no la compartía en absoluto y creo que otra gente tampoco la compartía. Esta era una idea, en realidad, equivocada o que sólo podría valer para un país o para países que ya tengan toda la instrucción y que tengan la Facultad o Facultades varias donde se estudian lo hechos, etcétera y entonces se puede crear una “école pratique” o un “Collège de France” para que hagan la investigación, porque para las demás asignaturas de la Facultad de Humanidades y Ciencias se podía sostener eso, que hacen investigación, pero podían hacer investigación, por ejemplo, en biología o incluso en física, etcétera porque estaban, al mismo tiempo en la Facultad de Medicina, porque había Facultad de Medicina o porque estaba la Facultad de Ingeniería, por ejemplo, así que tenían...

R.P.: Estaba alimentando a Facultades que tenían una profesión, una aplicación práctica.

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E.C.: Claro y donde también existían los laboratorios... Mientras que la idea de que en Humanidades se pueda investigar sin tener un libro, sin haber estudiado esto y que la gente venga simplemente por estudiar, además que no se exigía ningún título para que se estudiara...

R.P.: ¿Casi que ni había carreras en ese momento? ¿No había carreras? ¿Se daban cursos?

E.C.: No, se hizo las carreras y se hizo la Licenciatura de Letras, pero se podía ingresar sin nada. No se necesitaba porque si se decía sí, estudiar por estudiar, para investigar. Así que se trataba, al mismo tiempo, por un lado, de enseñar los hechos y ver después si dentro de las personas que participaban en esto podían además investigar.

L.R.: Usted, perdón, ¿lo menciona como una instancia superior, en el sentido...?

E.C.: ¿Cómo?

L.R.: Como una instancia superior...

E.C.: ¿Cuál?

L.R.: La de la investigación, como un lugar donde hubiera una formación básica y luego una instancia de...

E.C.: Sí, pero la formación básica la necesitan y tiene que... Por ejemplo, vamos a decir, no puedo yo empezar a investigar en historia de la lengua con alguien que no sepa latín.El latín tiene que haberlo aprendido.

V. M.: ¿Como una materia?

E.C.: Sí, haberlo aprendido y saber latín, tener la base para poder investigar. En cambio, así, la idea de investigar simplemente por investigar es una idea de aficionados para un país que no tuviera al mismo tiempo la formación, la escuela de formación básica, así que...

V.M.: Incluso para formar los docentes que después formarían los investigadores.

E.C.: Sí, para formar los docentes mismos, etcétera, así que...

R.P.: Así que había bastantes dificultades, poco personal docente, prácticamente rentado casi no…

E.C.: Enormes dificultades y, por otra parte, toda esa parte está contada en...

L.R.: ¿Un artículo? Sí, lo leímos.

E.C.: “Tradición y Novedad en la Ciencia del Lenguaje”. Ahí hay una cosa sobre..., varias, en todo este estudio, sobre la lingüística en Hispanoamérica...

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L.R.: En Iberoamérica, sí.

E.C.: ...hay también toda la cosa del Departamento de Lingüística de Montevideo.

R.P.: ¿Ese artículo del 68 es lo mismo que lo otro?

V.M.: “New trends” o algo así.

E.C.: ¿Cómo?

V.M.: ¿“New Trends”, se llama? Sí, lo leímos.

E.C.: Sí, “Current Trends”. Y hay traducción española en este libro "“Tradición y Novedad en la Ciencia del Lenguaje”. ¿No lo tienen?

V.M.: Lo leímos en inglés.

L.R.: En inglés, lo leímos.

E.C.: En inglés. Y después se tradujo también al portugués, está también en la edición portuguesa y este mismo lo hicieron Naro Carlos Alberto Fonseca y Mário Ferreira., porque ahí también hablaba del Brasil y de los demás países de América, etcétera.

R.P.: ¿Y qué particularidad tenía, un poco, este Centro de Lingüística en relación a Buenos Aires, en relación, por ejemplo, a Brasil? ¿Tuvo una particularidad definida?

E.C.: Bien, primero, sí.Hace bien en preguntar esto porque uno de los tipos de actividad que comenzamos fue esta de establecer contacto con otros centros de investigación y de docencia y que esto significaba con Buenos Aires, ante todo, y con el Brasil y llegó hasta Chile y hasta…Bogotá, etcétera, que establecimos estos contactos. Claro que, en el momento que no teníamos todavía publicaciones ni nada...

R.P.: ¿No había canje?

E.C.: ...no se podía. Pero en seguida, ya en el 52, salió “Sistema, Norma y Habla”, el mío, salió una cosa de Vásquez, salió una cosa mía y de Vásquez y salió una cosa de Piccardo, que todo se publicaba en la Revista de la Facultad. Era una revista general y después se hacían separatas, pero se hacían como libritos independientes. Se ponía detrás: “se publica simultáneamente en la Revista de la Facultad de Humanidades...”

R.P.: ¿Para poderlo canjear más...?

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E.C.: Sí, poder hacer... Entonces sí, empezamos con eso ya en el 52, enseguida empezamos el canje porque ya teníamos algo para... Claro que con relativamente poca gente porque estos libros al comienzo se hicieron en doscientos ejemplares nada más.

V.M.: Y usted menciona que la biblioteca que había en Buenos Aires de lingüística era muy buena. ¿Se iba de acá a consultar las bibliotecas?

E.C.: No, en aquel momento las relaciones con Buenos Aires no eran muy buenas, al contrario, y la biblioteca de Buenos Aires era muy buena hasta cierto punto, porque se había detenido ya. O sea, para todas las cosas más viejas excelente, cosas muy buenas, pero se había detenido. En gran parte las revistas ya no llegaban, las de ahí y también fue una lucha casi personal de Guillermo Guitarte, que había quedado de secretario del Instituto de ahí y que mantuvo en lo posible todavía las relaciones, etcétera. Pero nosotros tuvimos más relación con el Brasil que con Buenos Aires y también así las primeras reseñas de cosas nuestras salieron en el Brasil, no en Buenos Aires, porque no había ya lingüistas en este nivel de ahí, así que no podían juzgar, pero se consideraban evidentemente superiores a este nivel y consideraban con recelo lo que se publicara en otros lados y también por esta mentalidad típica hispanoamericana que no es la de los brasileños. Los brasileños siempre seguían con atención también lo que se publicaba en la Argentina, también lo que se empezó a publicar aquí...

R.P.: Con espíritu más abierto y menos pequeño, digamos, en...

E.C.: No, no sólo, no en esto, no, porque no es proceder de apertura o de... Se trata del hecho de que los países hispanoamericanos en aquel entonces, en gran parte todavía, vivían de espalda unos a otros y cada uno se interesaba por lo que ocurría en Estado Unidos o en Francia, pero no por lo que ocurría al lado. Eso en la literatura es de otro modo.En la literatura ya había interés claro por la poesía chilena, por eso... Pero en el caso de la ciencia, si algo llegaba de Francia sí debía ser muy bueno, pero si era del Uruguay se esperaba que primero lo reconocieran los franceses o los italianos, entonces sí empezaban a decir: “ah, ah, entonces sí es importante”. Y en realidad yo mismo tuve grandes dificultades aquí al segundo año. En el 51 ya el nombramiento había sido por un año, debía ser renovado, pero ya un grupo de profesores con todas las cosas de las intriguerías típicas de la Facultad de Humanidades presentó un escrito al Consejo. Querían que no me prolongaran a mí porque todos ellos eran lingüistas y también querían ocuparse y que yo los había excluido de esto. No, yo no los había excluido nada porque no había nada y era todo trabajo mío, pero ellos sí, quién sabe dónde se habrán encontrado ellos. Entonces estaba una señora de griego, Scazzocchio, ¿Quién más firmó? Heller, firmó Sabat-

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E.C.: Pebet que era profesor de literatura, no tenía nada que ver con la Lingüística, firmó el profesor de Literatura Francesa Guillaume Gustave y creo que firmó Roberto Ibáñez. Firmaron entonces y después duró mucho tiempo hasta que me renovaron y después cuando empezaron a llegar opiniones del exterior entonces se achicaron un poco.

R.P.: Se fue aceptando un poco su personalidad desde el punto de vista académico.

E.C.: Sí, pero también ellos allí ya empezaron a... y...

E.C.: ...entonces, en cuanto a lo característico de esto, está todo en este panorama. Lo que les puedo decir así en dos palabras ¿Qué se podía hacer aquí? Este fue mi problema en el comienzo. Aquí no se podía hacer nada que implicara información bibliográfica abundante o información histórica. Porque aquí, incluso si recibimos las revistas, empezamos a recibirlas, no podíamos tener, por ejemplo, las revistas del siglo pasado. Estas se encuentran en Europa, así que no se podía hacer, por ejemplo, investigación en Historia de la Lengua Latina o en Historia de las Lenguas Indoeuropeas, o cosa así. Lo que se podía hacer aquí y bien, era lo que se podía hacer con el material local, o sea el estudio del español de aquí (lenguas indígenas no las hay así que no se podían estudiar) y lo que se puede hacer con la cabeza, es decir teoría del lenguaje y de la lengua, etcétera y lo local. Eran las dos cosas que se podían hacer y esperando después que creciera esto y que tuviéramos también una biblioteca más amplia, etcétera. Porque para la Lingüística Histórica lo que teníamos era prácticamente lo que tenía yo y que yo lo había llevado ahí, a la Universidad. De todos modos, eran algunos miles de libros que llevaron allá y estuvieron a disposición de todos y desaparecieron muy pocos.

L.R.: Tuvo suerte.

V.M.: Eran otras épocas.

E.C.: Sí. Y ahí había hecho un catálogo también, un fichero de mis propios libros y también ahí entonces estaban primero en los otros ficheros para ver si estaban en alguna biblioteca o después en mi propio fichero veían si podían utilizar algo de mi biblioteca.

L.R.: Claro. Entonces, tal vez, un poco la orientación particular que usted mencionaba tenga que ver con lo que se partía y también con las orientaciones, de repente, teóricas que derivaron de esa base.

E.C.: Claro. Sí.

L.R.: ¿En ese sentido diría usted que fue particular el Instituto?

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E.C.: Bueno, no sólo fue particular, sino es internacionalmente reconocido como el más adelantado centro de teoría del lenguaje de América y también ahí, en “Current trends”, si lo ven, hay un artículo de Escobar [Manuel]sobre la lingüística también en América, este es un peruano, no lo conocía, pero señala allí precisamente que fue el centro que más influencia tuvo sobre la lingüística americana, la lingüística en América, quiero decir, precisamente en este nivel teórico y metodológico, etcétera.

R.P.: ¿Y qué corriente, digamos, qué tendencia lingüística estaba...?

E.C.: Ninguna..., la mía. No, yo..., nosotros no nos adherimos a ningún tipo de corriente porque precisamente lo que yo critico en la actitud de los científicos hispanoamericanos es...

V.M.: Como la aceptación pasiva, ¿no?

E.C.: ...esa falta de valor, de coraje para afirmar su propio pensamiento crítico y ahí también se dice todo eso de la actitud crítica, la revisión crítica y también en las primeras reseñas, por ejemplo, en París y el “Bulletin de la Société Linguistique de Paris”, Martinet hace unas reseñas y dice: “otra de las obras de la gran revisión crítica de la lingüística inaugurada por Coseriu en Montevideo...”, etcétera.

V.M.: ¿”Alcance y Límite”, le decía usted a la...?

E.C.: Sí.

R.P.: O sea, como que no es una actitud ecléctica...

E.C.: Sí, precisamente, ¿no? No digo ecléctica, la actitud es más bien de afirmar lo que se sabe o lo que constituye moda en cierto momento en... “¿Así que se hace esto? Vamos a ver si lo hacemos nosotros también” o “¿Se hace esto así en teoría literaria también?” Entonces crean acríticas así y se empieza a decir y a citar “pues como dice Todorov, así como dice tal...” Bueno, y hay que ver si se dice cosas sensatas o no y varias veces…

R.P.: Claro. No, yo le decía incluso que no es una actitud ecléctica sino creativa, digo, tratar de encontrar un...

E.C.: Sí, crítica y creativa. Así que... Bueno, todo esto está ahí, en lo que concierne a la... Así que... Bien, ¿y qué más?

R.P.: Por ejemplo ¿Qué razones lo motivaron para regresar a Europa? Creo que fue en el 63, ¿verdad?

E.C.: Sí.

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R.P.: ¿Cumplió una etapa o fue por razones personales?

E.C.: No. Aquí había empeorado mucho la situación en el Uruguay, también la económica y ya no se podía comprar tantos libros. Nuestro presupuesto era prácticamente nada. Creo que nosotros teníamos para libros y para todos los gastos (no sé si después aumentó, creo que no, pero esto puede verlo ahí) cien pesos por mes. Así que ¿qué se puede hacer con cien pesos por mes?

R.P.: Y al final...

E.C.: Y entonces en cierto momento me llamaron de varias universidades europeas y entonces yo podía elegir. Pero no es que haya pensado en cumplir una etapa, etcétera. Las posibilidades de todo, de investigación e incluso de docencia y, digamos, de irradiación de la concepción o de los métodos son en una universidad europea o también de Estados Unidos infinitamente superiores a lo que se puede hacer aquí. Aquí, como decía, había dificultad incluso en esta difusión hacia la Argentina o hacia Chile. Como decía, más relaciones tuvimos con el Brasil, porque ahí había un grupo de lingüistas bastante adelantados y... Serafim da Silva Neto y..., están todos ahí indicados en este estudio mío, Mattoso Câmara y otros, y entonces con ellos sí se podía establecer contacto y coloquio, digamos, más o menos a nuestro nivel. En la Argentina, después que se había ido Amado Alonso y se habían ido todos los de su escuela había quedado muy poco, había quedado precisamente Guitarte, que estaba en una posición de secretario y de ayudante...

R.P.: ¿Eso fue a mediados de los cuarenta?

E.C.: Sí.

L.R.: ¿Qué, se van a Europa ellos o…?

E.C.: ¿Cómo?

L.R.: ¿Se disuelve en qué sentido? ¿Se van a Europa, se van a otros lados? ¿Por qué dice Ud....?

E.C.: No, los...

R.P.: Deben haber tenido problema con el...

E.C.: En la Argentina hubo un problema político con...

L.R.: Ah, la parte del peronismo y todo eso...

E.C.: Todo eso, sí.

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L.R.: ¿Se van del país, digamos, por eso no sigue el...?

E.C.: Se habían ido del país...

V.M.: Muchos en historia, por ejemplo, vinieron para acá.

E.C.: Los de la escuela de Amado Alonso se fueron todos. Se fue él a Estado Unidos, Raimundo Lida para México y después a Estados Unidos, María Rosa Lida también a México y después a Estados Unidos, Rosenblat fue a Venezuela, Morínigo… Así que se fueron todos, todos los... Quedaron sólo algunos jóvenes, así, pero todavía... Además, la enfermedad de la Argentina es, no sé si sigue así, porque en esto la Argentina es de otro modo que el Uruguay. En el Uruguay se había establecido, de todos modos, cierta objetividad en el juicio y ciertos criterios. Hacían los concursos, digamos así, limpios, así que no se... Podía estar un católico en el tribunal, en el jurado, pero si el mejor era un comunista pues se le daba a este y al revés. No había problemas en esto. Mientras que en la Argentina el criterio que se había establecido, no sé si con el peronismo, había sido: “todos los nuestros son buenos y todos los demás son malos”. Así que cuando cambiaba algo se sacaban todos los anteriores y se ponían otros, sin ningún tipo de criterio. Así que…No sé, un filósofo como Carlos Estrada, el único conocido en Europa entre los filósofos argentinos, cuando se hizo la revolución antiperonista llega a la Universidad y se entera por el pizarrón de que ya no es profesor, así que...

R.P.: …a cualquier continuidad del conocimiento científico, para establecer, no siquiera una escuela si no se lo plantea, pero por lo menos...

E.C.: ¿Y entonces qué hacen? Los que quedan fuera tratan de buscar salida en otro lado y salen del país. Y así el país se desangra en lo cultural porque imagino lo que habrá pasado aquí también con la dictadura, algo análogo, que la gente al final tuvo que irse.

R.P.: Claro, tuvo que irse.

E.C.: Tuvo que irse. Bueno, pero en la Argentina se hacía así ya casi oficialmente, digamos, “los nuestros eran los buenos, los otros los malos”. Yo trataba... porque estuve en tantos tribunales, en once tribunales de concursos en la Argentina, en varias universidades. Y trataba de decirles pues no, también en los otros hay buenos y malos. Entre los nuestros hay buenos y malos. Pero, nada...

R.P.: Capaz que lo invitaban para el concurso, pero...

E.C.: No, ya lo habían establecido así. Eran tan rígidos que ya no... Les parecía así. La gente ya trataba de decirle a uno quien tenía que ganar en los concursos. Gente amiga se acercaba a

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E.C.: uno y le decía a ver si puedes que este... Y si no, tú di algo así, que nosotros luego damos la vuelta. Sólo que no...

R.P.: Y desde el 63, en que Ud. va a Europa, ¿qué relaciones tuvo con la Facultad de Humanidades y sobre todo con el Departamento de Lingüística? ¿Estuvo en contacto?

E.C.: No tuve así contacto directo en... sino que vine en el 68 aquí por el Goethe Institut y después vine más tarde por...

L.R.: En el 80, por el Honoris Causa.

E.C.: Sí, por el Honoris Causa y también por los 25 años del Departamento. Algunos fueron a Europa de aquí. Elizaincín fue a doctorarse conmigo y después fue Brenda Laca de aquí también, que se doctoró conmigo en /.../. Pero así, relaciones muy estrechas, no, porque quedó esto en manos de Rona que organizó todo y... Así que ya no se necesitaba mi presencia.

R.P.: Y Ud. conoció, digamos, la actividad, entonces... Era poco el contacto fluido, pero ¿conoció la producción del Departamento desde el 63 en adelante?

E.C.: Sí, sí, claro, me mandaban las cosas. Pero tomó otro rumbo, claro, porque ya no podía tener esta...

V.M.: Pero Rona había sido su discípulo...

E.C.: Sí, sí.

V.M.: ... sin embargo él tomó otra orientación diferente a la suya.

R.P.: Otro tipo de trabajo...

E.C.: Bueno, otro rumbo... no otra orientación teórica, sino otro rumbo en la investigación concreta, material. O sea, que él no habría podido desarrollar otra teoría.

V.M.: Claro.

E.C.: Entonces se dedicó sobre todo a lo local, a la dialectología, a la...

R.P.: El trabajo en la frontera...

E.C.: La frontera... como él era empleado de ONDA circulaba por el interior y ahí se enteró que se hablaba español aportuguesado o portugués hispanizado.

V.M.: “Portuñol”.

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E.C.: Entonces empezó a publicar precisamente sobre esto. Y esto estaba muy bien porque, como había dicho en el comienzo, eran las dos cosas que se podían hacer aquí: o bien ocuparse de lo local, o bien de las cosas teóricas.

R.P.: Y la producción posterior a Rona, digamos, ya en los años 70 y 80, ¿la conoce? Un poco cuando Elizaincín...

E.C.: Sí, claro, pero más o menos progresó en estos sentidos, o sea, la dialectología, la geografía lingüística...

V.M.: Están haciendo el atlas ahora...

E.C.: Están haciendo el atlas también en colaboración con otro discípulo mío alemán. Con Thun... él vino aquí...

V.M.: ¿Él está en Alemania?

E.C.: Él es profesor en Alemania. Varios discípulos míos son catedráticos todos. Veintidós son catedráticos en varias universidades. Y éste es catedrático en la Universidad de Maguncia y también fue Elizaincín ahí y consiguió este proyecto, con el Consejo de Investigaciones Alemán, en realidad, para hacer el Atlas Lingüístico del Uruguay que es una cosa conjunta de Thun, de Elizaincín con otros colaboradores. Pero creo, y esto lo sabe mejor Elizaincín, pero creo que el dinero viene en gran parte de ahí, de Alemania.

R.P.: Y en estas tareas actuales que tendría el actual Instituto de Lingüística, Ud. encuentra muchas divergencias con lo que fue aquella...

E.C.: No he visto el Instituto actual ni sé cuáles son las tendencias ni nada.

V.M.: Ni de la formación ni de...

E.C.: El único contacto que tuve con la Facultad fue en esa conferencia y nada más.

V.M.: Elizaincín no está en el país ahora, ¿no?

E.C.: Sí, volvió y el sábado ya lo vi. Habíamos incluso planeado ir a ver el Instituto, etcétera, pero ya no se puede porque salgo mañana temprano.

L.R.: Entonces no lo entretenemos más.

R.P.: ¿Alguna última...? No sé, si Ud. recuerda algún hecho interesante de su estadía en esa primera década del Instituto.

V.M.: ¿Algo más que nos quiera contar?

Rodolfo Porrini / Laura Reali / Vania Markarian, Entrevista con Eugenio Coseriu - 432 -

R.P.: Aprovechando... porque lo otro lo podemos leer.

E.C.: Bien, hechos importantes han sido, por ejemplo, las personas que nos han visitado, o porque los hemos invitado nosotros o porque se habían enterado ellos y debían pasar por aquí y entonces venían a vernos. Por ejemplo, vino Harri Meier de Bonn, en una gira por cuenta del Goethe Institut. Pasó más de una vez Bernard Pottier que venía o al Brasil o al Paraguay porque él se ocupaba del guaraní y entonces pasaba también por aquí. Vino el noruego Alf Sommerfelt que estaba en Unesco o una cosa así y entonces, claro, al llegar a Montevideo llamaba por teléfono y nos veíamos. Y después vino Antonio Tovar que vino a la Argentina y entonces pasó también por aquí. Así que con estos nos enteramos un poco también de lo que se seguía haciendo en Europa. Se establecían estos contactos. Pero quizás más interesante es simplemente la actividad de publicaciones del Departamento, cómo se consiguió esto. Se hicieron, vamos a ver, cuatro o cinco series diferentes. Una era sólo para la distribución interna, para nuestros colaboradores y para los estudiantes, etcétera. Eran traducciones de estudios breves pero importantes. Entonces, se hicieron unos veinte. Todo esto se hacía sólo a mimeógrafo y se distribuía en el Instituto. Todavía se pueden ver estas publicaciones. Después se hicieron dos series de publicaciones, una impresa y la otra en gran parte hecha a mimeógrafo, pero como libritos y con el nombre precisamente de “Publicaciones del Departamento de Lingüística”, primera serie y segunda serie. Es decir que en la primera se publicaba lo que salía en la Revista de la Facultad de Humanidades o que salía en la Revista Nacional. Y entonces se hacían estos apartados y los apartados se publicaban como libros. Y ahí, entre otras cosas, bueno, también este libro mayor mío, Sincronía, diacronía e historia. También así: salió en la Revista y se hizo por separado. Esto era una serie. Y después otra serie era esta de cosas mimeográficas. Ahí se publicaba también traducciones y también cosas nuestras más bien de carácter informativo o de manual. Así que ahí se publicó, por ejemplo “El latín vulgar” mío, se publicó “El latín hispánico”, se publicó el de Blixen, lo que se sabía de las lenguas indígenas del Uruguay, se publicó de Rona una cosa sobre..., estas eran varias cosas que se publicaron ahí. Después, en una serie... incluso me he equivocado con el “Sincronía...”, porque “Sincronía...” salió en esta tercera serie. Lo que se... Se habían instituido unos premios de investigación en la Universidad y entonces lo que se publicaba sobre la base de estos premios de investigación...

V.M.: ¿Eso eran las “Investigaciones originales”?

E.C.: Sí. Entonces salía en esta serie que se llamaba “Investigaciones y estudios”, “Publicaciones del Departamento de Lingüística. Investigaciones y estudios”. Y ahí salió

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E.C.: “Sincronía...”, ahí salió el de Piccardo “El concepto de oración”, que también había sido una cosa hecha con lo de esta... Y, finalmente, había planeado yo una serie de “Cuadernos de filosofía del lenguaje”. Y ahí se había planeado unos veinte, pero salieron nada más que dos. Salió uno de Arnaldo Gomensoro sobre Dewey y otro de Mercedes Rein sobre Cassirer. Así que eran estas cuatro series, digamos, públicas y una para la distribución interna y para la información nuestra. En general, bueno, cosas traducidas por los investigadores nuestros o a veces por mí mismo. Así que ahí se publicaron cosas de Charles Bally traducidas por Solari, de ...traducido por mí mismo, Rona tradujo una cosa de psicología lingüística de Skalička [Vladimir] de un estudioso checo. Este muchacho Otero, pero no Esteban, otro Otero, tradujo una cosa de filosofía del lenguaje. En la serie esta de manuales, de cosas informativas, también traducciones, se publicó la "Breve historia de la lengua griega", por ejemplo, de Pisani traducida por un muchacho que se llamaba García Puertas... no sé si todavía existe.

V.M.: No lo conocemos.

E.C.: Ahí se publicó también “La poesía yámbica griega” de Medina Vidal [Jorge], textos y traducciones. Y se publicó... ¿qué más salió ahí? Varias cosas de Chesnokov pero me imagino que están todas en las colecciones...

R.P: ¿Le puedo hacer una última preguntita que tiene que ver no tanto con la lingüística, sino con ese país al que Ud. llegó en el año 51? ¿Qué imagen tenía del país cuando venía? A nosotros se nos ha dicho desde la Suiza de América... En fin, ¿qué expectativas tuvo y qué imagen recuerda?

E.C.: Recuerdo un país que entonces, también por... Era todavía la época de las “vacas gordas”, no se había acabado, se estaba bastante bien. Por ejemplo, incluso, estos sueldos o este presupuesto para adquirir libros, etcétera, pues, en el comienzo significaban algo porque eran... estaba el peso a la par del dólar y aquí no había, claro, en la lingüística, mucho adelanto porque no había existido esta materia y Ferrario [Benigno] era un lingüista, era un hombre de bastante edad y…ya no estaba en el Instituto de Estudios Superiores y, claro, no se ocupaba... casi sólo de español y casi sólo de gramática y de psicología... En español ahí no se había alcanzado un...

E.C.: ...había historiadores de la literatura, toda esa gente... en el estudio histórico o lo que fuera. …, por ejemplo, habrá escrito poco o nada, pero era un hombre que sabía mucho en historia. Y Devoto era un historiador serio y sólido, etcétera, así que... Y también así en otras materias. Había este desnivel entre las varias disciplinas, pero en medicina pues había mucha gente muy buena, en física estaba el argentino Cernuschi [Félix], que estaba aquí. Era un

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E.C.: hombre también notable. En matemática estaba Massera [José L.] que sigue estando, pero no sé si...

V.M.: Hace filosofía ahora.

E.C.: ¿Cómo?

V.M.: Se está dedicando a la filosofía ahora.

E.C.: ¿Sí?

V.M.: Sí, a Espinoza.

E.C: ¿A sí? Y estaba... en otro campo estaba Real de Azúa, por ejemplo. Estaba gente que... gente que en parte ha desaparecido, pero me imagino que se habrá remplazado, ¿no? ¿O no?

R.P.: Sí, pienso que sí.

L.R.: Hay algunas personas de las cuales no hay dos, hay una sola.

E.C.: Así es. Pero, así que la impresión fue buena, como cabía esperar. Claro que no deslumbrante y deslumbradora porque yo venía de Europa. Si hubiese venido de otro país de América entonces habría dicho, pero si esto es...

V.M.: La Suiza de América.

E.C.: El paraíso, etcétera.

R.P.: Porque Ud. había estudiado en Milán.

E.C.: Sí, en Roma y Milán. Pero en el 68, por ejemplo, cuando hice esta gira por América, entonces llegué aquí yo después de haber estado en Venezuela, en Colombia, en Perú, en Bolivia y venía aquí precisamente de Paraguay, así que, ¡imagínense! Aquí la gente se quejaba: “Qué mal estamos en todo sentido y qué decadencia, etcétera y yo les decía: “Bueno, ustedes tendrían que ver cómo están...”

V.M.: Pero había cambiado mucho el país igual, ¿no?

E.C.: Había cambiado, sí. Había cambiado sobre todo en lo económico, esto es... porque el materialismo dialéctico está equivocado en todas las cosas salvo en ésta, en la base económica... Efectivamente, si la gente no puede siquiera vivir de lo que hace, no puede contribuir... ¿quién puede sacrificarse? O si no, gente que tiene otros recursos... pero entonces se dedica más o menos, así como gente aficionada pero no...

R.P.: No profesionalmente.

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E.C.: No profesionalmente porque no es...

V.M.: No lo necesita.

E.C.: Incluso aquí se pagaba muy poco, en el Uruguay, en la Facultad de Humanidades. Porque la Universidad había surgido como universidad de los profesionales. Eran abogados o eran médicos, eran ingenieros o eran arquitectos y, para ellos... a ellos no les importaba en lo absoluto que se aumentaran los sueldos porque...

R.P.: Tenían su profesión.

E.C.: Sí.

V.M.: Vivían de otra cosa.

E.C.: ... cada uno su profesión y lo que... digamos, no todos, había también de... pero a muchos, lo que les interesaba era tener una tarjeta con Profesor en la Universidad, etcétera...

R.P.: Claro.

E.C.: Mientras que el pobre de Humanidades, que sólo tenía una cosa...

R.P.: No tenía otra cosa.

E.C.: Tenía sólo esto... claro, le interesaban los cambios... a la dedicación completa... casi yo... los años que yo ya me preparaba para salir. El 62, 61, 62... mi despedida. Hasta entonces fue así, todo estaba por cursos mientras que el abogado que tenía un curso en la Facultad de Derecho... tenía cien veces más, no le importaba nada lo que se cobraba en la Universidad de la... Y esto porque había surgido así la Universidad. Así que la impresión cambia de acuerdo con la piedra de parangón. Así que, en este caso, comparando con otros países de América, se ve la... que en el momento actual, a pesar de que ustedes seguro que se quejan, en el momento actual, es lo mismo. O sea, si compararan con Bolivia o con Perú, ustedes dirían no... Sólo que, lo decían también en el 68 cuando yo les decía esto, me decían: “Sí, pero nosotros no queremos ser comparados con Bolivia o con Perú, nosotros queremos ser comparados con Francia y con Inglaterra”. Bueno, entonces, claro, entonces, ya las posibilidades son otras. Así que esto en lo que concierne a la impresión. Pero, en general, el país que había sido ya entonces un país bueno, yo pienso que ahora, en cierto sentido, es mejor, por lo poco que he podido ver, porque casi no he podido salir. Pero hay, bueno, hay una cosa que puede ser negativa que es esta difusión de la ideología de la sociedad de consumo, que se ve aquí, que se... que hay cerveza traída del Japón. Estas cosas, por un lado. Pero, por otro lado, hay también un cambio, no sé si por...

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E.C.: porque la gente sufrió por la dictadura y se estableció más solidaridad humana o algo, pero hay un cambio muy positivo en la psicología corriente, así, de la gente. Pero, en general, los empleados en el hotel, por ejemplo. ¡Hay que ver cómo lo trataban a uno antes los empleados en el hotel! Yo... a mí... Había ascensoristas, ahora, para el Congreso... Una ascensorista en la Intendencia... para nadie. En cambio, ahora, sí, señora, qué piso, y todo así, muy amable, y todos... Así que ha llegado hasta... Me imagino que también en otros campos que ustedes no lo advierten porque viven en esto, pero, en general, se hace la gente mucho más amable y hay más calor humano que antes, me parece. También porque, probablemente, porque se ha creado también esta oposición con respecto a la Argentina y a la psicología del porteño medio. Probablemente, no sé. Y no lo digo yo sólo. Aquí, por ejemplo, había señoras argentinas que no habían estado... que no conocían Uruguay. Pues, quedaron encantadas, ay, qué gente totalmente diferente a la nuestra... Así que hay algo, así que... Y esto, pues, le da mucha alegría a uno, porque quiere decir que, a pesar de todo, el Uruguay tiene anticuerpos. (risas) Lo que decía yo también cuando la dictadura, así, que fue una dictadura muy dura aquí, lo reitero: ¿Dónde encuentra usted un país donde un gobierno militar hace un plebiscito? Hace un plebiscito y lo pierde. Y no sólo lo pierde, sino que dice que lo ha perdido. Porque, en cualquier otro país donde /.../, o no hacen un plebiscito si no están obligados por la contrarrevolución, así. O, si lo hacen, no lo pierden. O, si lo pierden...

R.P.: No lo dicen.

E.C.: ...no lo dicen. Mientras que aquí lo hacen, lo pierden y dicen que lo han perdido aquí delante... Así que... lo cual quiere decir que hay una tradición uruguaya, de algún modo, que se ha hecho ideología, se ha hecho mentalidad que pasa no necesariamente por las escuelas, no. Permite dar... por... a través de las familias que se mantiene... Así que... en Uruguay no puede pasar esto. Pues, a veces puede pasar también aquí, pero, de todos modos, de otra manera que, en otros países, al final... Esto quiere decir que debía haber ecos... que no se...

R.P.: No se creó en ese momento.

E.C.: No se creó sólo con esto. Así me parece. Y la tolerancia que hay en Uruguay, etcétera, y la... también... Y no hay enormes conflictos, por ejemplo, internos, incluso, raciales y lingüísticos, etcétera. Porque los europeos de otras lenguas se han ido asimilando todos y lo que, por ejemplo, en un país como el Perú, tiene una fractura entre...

R.P.: Cultural y lingüística.

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E.C.: Si, sí. Las lenguas indígenas y las comunidades bilingües, incluso monolingües de otra lengua que el español y... nada. Los indígenas... no los hay y si queda alguno, pues, se ha asimilado totalmente. Y, en realidad, también, pues, el negro se ha asimilado en gran parte... Entre nuestros profesores tenía alguno negro... Almada... ¿Qué le habrá pasado? ¿Existe? ¿Lo recuerdan?

V.M.: ¿Almada? Pero...

E.C.: Almada. Fue al interior, no sé para dónde.

R.P.: ¿Era de lingüística?

E.C.: Era de literatura.

R.P.: ...otra generación un poquito antes...

E.C.: Ustedes son demasiado jóvenes, no tienen... no han tenido contacto con esta gente. Pero, así, toda esta gente... Hay, hay ciertos problemas y ustedes los conocen, pero no este tipo de problemas, o sea, de una división profunda en toda la comunidad. Aquí más o menos la división está entre el pobre y el rico, pero...

R.P.: Una sociedad “amortiguada” o “amortiguadora”, como decía Real de Azúa, también. Digo, los conflictos, si bien existen, pero con otro ritmo.

E.C.: Si, pero también esto, por ejemplo, lo de Real de Azúa, el patriciado uruguayo, etcétera, pues, en el Uruguay, esta es mi impresión, porque yo no soy historiador y no me he ocupado en particular del asunto, pero me parece que, en el Uruguay, a pesar de que sigue existiendo este patriciado... así, que en el Uruguay hay una clase media y una burguesía mucho más pequeña que, por ejemplo, en Chile, a pesar de todo lo que tiene Chile. Y la distancia, digamos, entre este patriciado y la burguesía es mucho menor aquí que en otros países. O que, no hablo de Buenos Aires, que, en la provincia argentina, fuera de la capital, donde es mucho más... que en Uruguay. En Uruguay, me parece, porque se ha concentrado tanta gente en Montevideo, hay una clase media mucho más fuerte. Siempre en peligro, esta clase, de pauperización...

R.P.: Pero resiste. (risas)

E.C.: Pero resiste.

R.P.: Un dato biográfico, no más: ¿En qué localidad nació?

E.C.: Yo nací...

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R.P.: Porque no lo tenemos.

E.C.: No lo tienen.

R.P.: Le doy para escribir, tal vez...

E.C.: Sí.

L.R. y V.M.: ¡A ver si lo entendemos!

E.C.: Nacido en Mihăileni, les pongo bien la fecha... (risas)

R.P.: Sabíamos que era el 21 porque había una ficha biográfica que tenía ese dato, pero no el lugar.

V.M.: Ni el día tampoco.

R.P.: (deletrea) ¿Es una ciudad o un pueblo?

E.C.: No, es un pueblo…

R.P.: Bueno, muchísimas gracias...

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  1. Entrevista realizada por Vania Markarian, Rodolfo Porrini y Laura Reali el 22 de agosto de 1994. Salió publicada en Blanca París de Oddone (coord.) (1995): Historia y memoria. Medio siglo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (1945-1995). Montevideo: UdelaR. Los nombres de la versión original fueron corregidos por Cristina Bleorțu, Yoselin Henriques Pestana y Johannes Kabatek. Agradecemos a la profesora Magdalena Coll por la versión original.